martes, 10 de febrero de 2009

Paraguay porá


Tal vez el calor sea lo único cierto. Lo único verdaderamente comprobable. Lo única realidad ineludible que pesa toneladas sobre el cuerpo. O tal vez, haciendo un juicio de valor un poco más justo, ese calor provenga de los brazos abiertos de su pueblo, del corazón entregado y la conversación dispuesta.
Pocas son las referencias que se pueden tener para definir el Paraguay. Un país disperso y poco visitado. Un país que ni sus propios pobladores sabían explicar muy bien. Y tal vez por eso, el secreto paraguayo esté como esperando, siempre, a la vuelta de la esquina o en una lomada con palmeras o como chipá calentito en una canasta o en una charla en guaraní entre dos mujeres que toman sombra.
Quizás Atahualpa Yupanqui se haya referido también al Paraguay cuando escribió: “Para el que mira sin ver, la tierra es tierra nomás”. Y si de ver se trata, Paraguay esconde infinidad de no lugares que se vuelven hogares al calor de su gente.
Campos repletos de lomadas ofrecían una paleta de los más variados verdes, de palmerales y de viejos cebúes pastando cansinos en pleno rayo de un sol que no perdona.



Asunción, abrazada por dos ríos, es una ciudad a la que nunca pude sectorizar con la mirada. Un centro que se desparrama antes que concentrarse. La casa de gobierno por un lado, la plaza por el otro, la calle principal más allá y un recorrido desordenado tratando de juntar las referencias. Calles lujosas, bonitas coexisten con las avenidas más inhóspitas a la vuelta de la esquina, así sin más. La eterna cercanía de los vecinos y un andar con aires de pueblo son el paisaje humano. Y la eterna pregunta: ¿Por qué vinieron al Paraguay? ¿Tienen parientes acá? Y quizás la respuesta más justa debiera haber sido que íbamos ganando la familiaridad a cada paso.


El lago azul de Ypacaraí, por trocar injusticia poética por justicia geográfica, es negro. O, mejor dicho, está negro, lo dejan negro cada día. Y, con excepción de algunos audaces, no se lo puede nadar. Sin embargo un viejo muelle de madera desvencijada ofrece asiento para contemplar un paisaje que engalana la vista. De fondo, unas casas preciosas descansan sobre una playa de arena medio colorada. Y enfrente el agua, inmensa, y recorrida por pequeñas lanchas que navegan apacibles.


El Parque Nacional Ybycuí es el paraíso de los asunceños que, orgullosos, vacacionan temporada tras temporadas entre sus árboles, caminando por el monte y nadando en sus piletones naturales de agua cristalina. Senderitos de tierra y árboles que rodean un curso de agua son el acceso para recorrer pequeños saltos de agua. Y una gran piscina de piedra con cascadas es el refugio ideal para mitigar el inmutable calor paraguayo. Y si hacían falta parientes como excusa para visitar el Paraguay, sólo es cuestión de sentarse una tarde al borde del agua para que las familias y los grupos de amigos, se compartan, generosos a través de tererés, gaseosas, galletitas o una charla cálida y atenta.
Y Paraguay transcurre así, bilingüe, mostrando el sincretismo y el cruce de las culturas. Casi quieta, como adormecida, pero siempre atenta a todo. Y exige atención, exige sabiduría para mirarla, para conocerla, aprehenderla, como se viven las cosas sencillas, como se recorre aquello que no tiene estridencias, como se camina por una calle cualquiera, como se anda sin esperar nada, pero encontrando de todo.

martes, 30 de diciembre de 2008

De puño y letra II


Luego de tantas páginas escritas y compartidas, de tantos comentarios y debates reviso, evoco, releo, quizás hago un balance y pienso que sería injusto, o al menos parcializado, decir que el eje de este blog es sólamente la temática gltb.
Yo no sé si uno puede escapar de la cultura en la que vive, tampoco creo (al menos a priori) que escapar de ella sea lo mejor que podemos hacer. Si pienso, que esta proliferación del copy/paste, promovida un poco por internet, es una forma de ¿comunicarse? que no permite acumular conocimiento. Es la información por la información misma. Es el borramiento de la subjetividad porque nunca se elabora nada. Y quizás por eso es que el eje de este blog también sea la palabra. La palabra como tema, como forma, como medio, como contenido, como apropiación, como recipiente, como invitación, como incitación, como parentesco, como enlace, como posibilidad, como apertura, como posición, como corrimiento, como intención, como construcción humana que exige pero que otorga.
La construcción gltb es en mucho palabra, es la superación de un silencio, de lo impronunciable. Por eso este blog elige la palabra. Por eso este blog también recoge música, autores y voces hechas canción. El lenguaje es una materialidad que se ofrece múltiple y debe ser tratado como tal, para ser múltiples, para no estar vacíos, carentes de sentido, para recuperar lo artesanal y construirse en discurso compartido.
Y porque el discurso compartido es la finalidad, elijo poner a disposición las frases de otros autores que quise destacar durante el 2008 para que todos los que pasen por aquí elijan y voten la que más les guste. Gracias por sus palabras, hacen muy bien!!


1) “Quiero tiempo, pero tiempo no apurado, tiempo de jugar, que es el mejor. Por favor me lo da suelto y no enjaulado adentro de un despertador” María Elena Walsh

2) “Ya comprendo que en la vida se cuidan los zapatos andando de rodillas” Homero Expósito – Héctor Stamponi

3) “Cierto que hay muchas cosas que se pueden olvidar, pero algunas son olvidos y otras son cosas nomás” Alfredo Zitarrosa

4) “No eches en la maleta lo que no vayas a usar, son más largos los caminos pal que va cargao de más” Alfredo Zitarrosa

5) “Buenos Aires, para el alma mía no habrá geografía mejor que el paisaje de tus calles, donde día a día me gasto los miedos, las suelas y el traje" Eladia Blázquez

6) “Por el cielo andarán otros pájaros, éste se queda acá” Silvina Garré

7) “Dice mi pueblo que puede leer en su mano de obrero el destino y que no hay adivino ni rey que le pueda marcar el camino que va a recorrer" Alfredo Zitarrosa

8) “Absurdo suponer que el paraíso es solo la igualdad, las buenas leyes. El sueño se hace a mano y sin permiso, arando el porvenir con viejos bueyes” Silvio Rodríguez

9) "Y en el claro perfil de tu nombre aprendió mi sangre a nombrar el amor" Jorge Milikota

sábado, 20 de diciembre de 2008

María Elena Walsh - El sol no tiene bolsillos



HOMENAJE BIOGRAFIADO A MARÍA ELENA

“El sol no tiene bolsillos, la luna no tiene mar...

¿Por qué en un mundo tan grande habrá tan poco lugar?"

Tal vez esa pregunta haya sido el fundamento, el motor que explica el sentido que guía su vida y que motiva su impulso creativo. Tal vez así se explique su necesidad de abrir espacios. O tal vez sea un poco por salvación y otro poco como una forma de sabiduría ética, recogida de la experiencia y desparramada en amor fraterno. Quizás ese fue el afán que llevó a María Elena a partir de aquel Ramos Mejía, donde "había un cielo entero por donde navegaban las hamacas", para construir caminos en los recovecos más despretigiados por el esnobismo cultural.
Con sólo 17 años publicó “Otoño imperdonable” su primer libro de poesías, que fue aplaudido por los más selectos círculos literarios y que le valió la posibilidad de viajar a los Estados Unidos para formarse junto a Juan Ramón Jiménez. María elena se sintió ahogada, un poco por la convivencia y otro poco por el peso de las formas de creación establecidas. El canon poético y la "alta cultura" esperaban algo de ella, que no era ella misma. Tras su mala experiencia vuelve al país, pero ella ya tenía 20 años y las presiones del entorno se hacían sentir para que cumpliera con los pasos que obligatoriamente debía seguir una mujer. María Elena eligió no casarse.


En 1952 en las calles de Ramos Mejía, su ciudad natal.


Tras una amistad por correspondencia con Leda Valladares, se conocieron en Panamá y viajaron juntas en el “Reina del Pacífico” a buscar otros horizontes en la promisoria París. Pero durante la travesía océanica, dos mujeres sellarían su amor en coplas, zambas y bagualas y formarían un dúo emblemático: Leda y María. María Elena, qué había sido aceptada por poetas como Pablo Neruda, ahora elegía el cancionero tradicional y anónimo del Noroeste Argentino para expresarse a viva voz.
El humilde “Hotel du Grand Balcon” las recibió y el camino recorrido por los escenarios franceses les valió el contacto con grandes músicos de la historia mundial como Violeta Parra o Charles Aznavour y una buena cosecha de discos. Sin embargo, cuando quisieron sumarse al proyecto de Alan Lomax, que recopilaba música folklórica tradicional del mundo, fueron rechazas por su tez blanca y su aire intelectual y europeizado. Así, Leda y María se encontraron con el encorsetamiento de un mundo que nunca acababa de abrirse. Y probaron suerte en la Argentina, que no fue la excepción, pues, según declaró la propia María Elena a Alicia Dujovne, en aquella época sólo había espacio para cuartetos de hombres con bigotitos y las más edulcoradas formas del folklore industrializado.
Leda y María dan un vuelco como dúo y la década del 60 las encuentra presentándose con “Los sueños del Rey Bombo”, “Doña Disparate y Bambuco” y “Canciones para mirar”. María Elena, para el desconcierto de muchos, comenzaba a transitar ahora una de las zonas más menospreciadas por los mentores de la “alta cultura”. Como si el canto popular no hubiera sido poco, se atrevía a refundar un género siempre considerado menor y relegado a los discursos didácticos y moralizadores. Pero la generosidad de su talento puso a la familia Polillal a balconear en los bolsillos para cerciorarse de que la conservadora señora Naftalina no se avecine. Y nos regaló a todos una treintena de canciones y un puñado de libros que nos harían más libres. Y de una buena vez pudimos caer para arriba, comprarnos todo lo que cabe en los espejos y conocer a una mona que es reina. Y todo engalanado con los más bellos ritmos folklóricos tradicionales.



En 1952 junto a Leda Valladares durante una presentación en la televisión francesa.


Pero por ese afán de espiar siempre por un ojal, María Elena eligió seguir su camino por otros senderos, tal vez percibiendo que ella misma podía convertirse en cánon. Y quizás por este motivo y por su forma apasionada de entregarse al amor, fue que, tras conocer a María Herminia Avellaneda, se nutrió de sus formas expresivas (tal como lo había hecho antes con Leda Valladares) y comenzó a mostrar su talento en cine y televisión. Estos trabajos se combinaron con sus últimas producciones infantiles y con los primeros entre una preciosa colección de discos “para grandes”. Los resultados fueron muchos y el largometraje "Juguemos en el mundo" de 1971 y un nutrido repertorio que le valiera el sobrenombre de “la juglaresa”, alcanzan para dar cuenta de una de las fases más prolíficas de su trayectoria. El “Cancionero contra el mal de ojo” regaló himnos como “Serenata para la tierra de uno”, “Como la cigarra” o “Canción de caminantes”, por sólo mencionar algunos.

En 1971 durante el rodaje de "Juguemos en el mundo" en la ciudad de Pasteur.

En 1971 durante el rodaje de "Juguemos en el mundo" con María Herminia Avellaneda.

En 1978 presentándose por última vez como cantante con el show "¡Chau ejecutivos!" en el Auditorio Bauen


La enfermedad cerró el ciclo de la canción y se inició un nuevo párrafo para María Elena. Los años 80 la encontraron luchando por su vida y tuvo que afrontar una larga rehabilitación para superar un cáncer óseo. Pero el amor incondicional de Sara Facio, según declaraciones de la propia María Elena, fue el apoyo y la fortaleza necesaria para salir adelante del mal trance, que le dejó como saldo varias complicaciones motrices. Sin embargo, durante estos años dejó espacio para su creatividad e hizo innumerables participaciones en la prensa, publicó varios libros para niños y hasta incursionó en nuevos géneros como su primera novela “Novios de antaño".


En 1990 festejando sus 60 años con Quino, Carmen Rovira, Irma Costanzo, Sara Facio y Gabriela Massuh

Durante la década del 90 en su biblioteca.


María Elena significa un sueño individual que se proyecta y se multiplica como el amor libre, hasta todo aquel que quiera y pueda recibirla. Y del mismo modo que regala “flores cuadradas”, "cisnes que ladran" o que logra que dos y dos sumen tres, sus 78 años la encontraron dando otro paso adelante en su historia y en su tiempo. Con la sobriedad victoriana que la caracteriza y poniendo el tema como uno más entre todas las formas que tiene de acercarse a su gente, María Elena abrió las puertas de su barco quieto y testimonió sus historias de amor lésbico con Sara, Leda y María Herminia. Es la segunda mujer pública de la argentina que lo hace.
Y yo, que disfruto de su obra y su talento, escribo este humilde texto que es mi buen modo para abrazarla, homenajearla. Porque al conocer algo de su vida puedo comprender su coraje tan mujer, sus búsquedas y también puedo admirarla al comprobar que, al igual que la Juana, María Elena "cuando tiene techo y pan, también quiere la ventana”.


En 1947 mirando por la ventana de su casa en Ramos Mejía.


SOBRE EL DISCO

Tal como detallé en el relato de la biografía la canción “El sol no tiene bolsillos” encierra una pregunta que me parece clave para comprender la figura de María Elena Walsh. Por este motivo elegí el LP homónimo, editado en 1971. Este disco Cuenta con arreglos y dirección de Mario Cosentino, quien acompaña a María Elena junto con su orquesta. Entre los temas más destacados cabe mencionar el emblemático “Vals municipal” que, como una sucesión de postales, es una declaración de amor a Buenos Aires.















Lista de temas:

01 – El sol no tiene bolsillos (María Elena Walsh – Mario Cosentino) Balada
02 – Vals municipal (María Elena Walsh) Vals
03 – Magoya (Héctor Stamponi – María Elena Walsh) Tango
04 – Oración a la justicia (María Elena Walsh) Balada
05 – Si se muere la zamba (María Elena Walsh) Zamba
06 – The Kana (María Elena Walsh) Fox
07 – Balada de la mariposa (María Elena Walsh) Balada
08 – Balada de Comodus Viscach (María Elena Walsh) Balada
09 – Campana de palo (María Elena Walsh) Milonga
10 – ¿Dónde están los poetas? (María Elena Walsh – Mario Cosentino) Balada
11 – Taximetrero (Héctor Stamponi – María Elena Walsh) Tango
12 – Cantar canciones (María Elena Walsh) Balada


Descargar el disco

domingo, 2 de noviembre de 2008

XVII Marcha del Orgullo



El sol estaba firme en el cielo de Buenos Aires. Parecía querer verlo todo, querer participar de la fiesta que se desarrollaba en la plaza. Es que miles de vidas, miles de historias, miles de cuerpos y sentires son demasiado para una sola tarde. Es que, además, los trajes que llevaban los más osados estaban hechos con tanto esmero y eran tan lindos, que el tiempo para disfrutarlos siempre parecía breve.
Una fila de camiones esperaba la salida de la marcha en la vereda opuesta a la catedral, que estaba protegida con creces por las fuerzas del "orden público", ese “orden” que cercena, discrimina y oprime la libertad y la felicidad de las personas. Pero la plaza toda era resistencia. Porque era vida y era toda color, porque era toda pueblo y estaba llena de miradas, de cruces, de saludos, de voces, de besos, de graffittis, de puestos de feria... Y era más colores, más y más colores...



Uno a uno los camiones inauguraron su paso ofreciendo sus consignas, sus propuestas, su música a todo volumen y sus ocasionales bailarines. La multitud avanzaba y se reacomodaba según sus preferencias rítmicas, según el pulso que quería latir esa tarde. Algunos iban directo a la música electrónica. Otros preferían la tamborileada de los grupos uruguayos o disfrutar de una banda de percusión y vientos que interpretaba en vivo cuartetos y música del Brasil.


Lentamente la marcha se desparramaba por la clásica Avenida de Mayo. El sol, que asomaba entre los viejos árboles, quería quedarse hasta el final, quería verlo todo, quería participar y estar ahí. Pero era tanta la gente, tantos los saltos, los gritos, los sudores... Era tanto lo que había que decir en palabras, con el cuerpo, con la mirada, con los colores que el día no era suficiente y la noche recibiría, indefectiblemente, su participación en la velada. Y fue cruzando la Avenida 9 de Julio donde me encontró la luna, mientras yo le sacaba fotos a la Eva Perón trans de la Agrupación de Putos Peronistas, mientras en su camioneta sonaba la consabida marcha. Y a lo lejos se veía gente que todavía estaba saliendo de la plaza y globos que volaban por el aire. Y escurrirse entre los camiones era sinónimo de encontrar otros climas, otras formas de bailar, distintas alegrías compartidas con caras extrañas, con caras conocidas, con amigos, con amor.


El escenario en la Plaza de los Dos Congresos lucía una versión gigante del afiche de la marcha. Daisy May Queen y Mosquito Sancinetto fueron los encargados de conducir un acto de cierre acotado, conciso. El tiempo justo para decir lo que era urgente, lo que era importante, lo que nos convocaba. La lectura de consignas y adhesiones abrió el juego y dio paso a los abucheos y los reconocimientos del año. Valeria Mazza por sus declaraciones homofóbicas y fascistas y por ser “modelo” de un canon de belleza excluyente y degradante para la mujer fue repudiada con la mayor vehemencia de la noche.
Dos números artísticos fueron suficientes para dar paso al cierre de la jornada de la mano de Leo García, que entonó los versos de “Puerto Pollensa” de Marilina Ross, entre otros temas de su autoría. La canción que, allá por 1982, instaló culturalmente la idea de visibilidad, fue coreada por miles de voces. Los gorditos de gafas siguen necesitando lentes. Miopes, son incapaces de ver el camino construido sin claudicaciones. La plaza, repleta de colores llamativos (esos que no pueden dejar de mirarse), ofrecía generosa: amor, dignidad, respeto e identidad.
La visibilidad es la convicción y el “Soy lo que soy” final volvió a ratificar que estamos acá, que seguimos caminando, creando, construyendo, trabajando y celebrando lo diverso entre las estrellas y los fuegos artificiales. Y “la actitud de identidad más definida”cobró sus trazos y se volvió reconocible en los pasos dibujados por nuestros pies, siempre ansiosos de futuro, siempre honrando la vida.

lunes, 20 de octubre de 2008

¿Qué es la marcha del orgullo?


Es cuestión de atarse bien las zapatillas y salir caminando. Es dedicar una tarde en el año, tomarla, regalársela a uno mismo y a los demás. Es llenar las calles de vida. Es encontrarse con amigos, con gente querida. Es divertirse y ver las calles mucho más coloridas de lo que estamos acostumbradxs. Es respirar un aire mucho menos viciado. Es tomar conciencia de que el camino es difícil pero, también, es reconocer que es menos complicado de lo que unx cree mientras permanece encerradx. Es bailar y saltar por horas y horas. Es disfrutar la panorámica de los generosos cuerpos de las queridas travas. Es, sobre todo, un acto político y humanitario importante, fundamental. Es dejar un paso más atrás los descalificativos que nos dirigen día a día. Es darse cuenta de que si uno está feliz de lo que siente tiene sentido compartirlo con los demás. Es poner un poco de luz solar a algunas de las zonas más oscuras y tristes de nuestra persona. Es hacer que la plaza popular sea de todo el pueblo porque es construir pueblo, es ser pueblo y caminar con, por y para el pueblo. Es seguir bailando y gritar a viva voz. Es sacudir lo que pesa y alivianar las verdades. Es proponer otras voces y articular nuevas palabras. Es hacer justicia. Es construir ideas y cuerpos diferentes. Es cantar "Soy lo que soy" agarrados de las manos y sentir que miles de personas pueden sumar sus voces. Es abrir puertas. Es escribir la historia. Es emocionarse hasta las lágrimas, por risa o por llanto, pero hasta las lágrimas. Es sentirse acompañadx. Es una verdadera fiesta. Es una obra de miles que miran el futuro. Es una obra de miles que miran el pasado. Es un camino que voy a seguir andando. Es articular soledades y ser cada unx un ser diferente. Es volver a casa con nuevas preguntas en la cabeza, es decir, con nuevos motivos para seguir buscando. Es un buen beso en la boca de la gente más querida. Es todo lo que cada unx pueda ver, construir, pensar y sentir. Es todo lo que nuestra historia nos permita crear y creer. Es cuestión de tomarse el bondi y encontrarnos en Plaza de Mayo. Es cuestión de animarse, para comprobar que la sensación de libertad que se siente al estar ahí es mucho más fuerte que el miedo que te hacía mirarla por Crónica TV. Y es, también, seguir bailando porque, como dice la canción, “bailar es soñar con los pies".

miércoles, 8 de octubre de 2008

Renato Russo


Carlos tenía un blog titulado "La música que escucha Carlos" donde compartía discos. Él me escribió diciéndome que le resultaba interesante la forma de construir subcultura gay que yo propongo desde este blog y me dijo que le encantaría ver publicado aquí a Renato Russo, un músico brasileño y gay a quién considera afin con la estética y los contenidos de este espacio. Como yo no lo conocía a Renato (y aún estoy en proceso de hacerlo), le propuse que me mande la info y arme él el post, que yo lo publicaba, porque entiendo que toda propuesta cultural diversa tiene que nutrirse de otros puntos de vista. Aquí el post que me mandó Carlos y dos discos de Renato: "The Stonewall celebration" y "O último solo".



Sobre Renato Russo

Renato Manfredini Junior nació el 27 de marzo de 1960 en Humaitá, Zona sur de Río de Janeiro. Hijo de padre economista del Banco do Brasil, y de madre profesora de inglés, Renato creció en una familia de clase media alta, donde pudo adquirir una buena formación cultural. A los siete años de edad, "Juninho", como era llamado en aquel entonces, se trasladó a Nueva York, donde aprendió a hablar perfecto inglés.
Después de retornar a Río de Janeiro, la familia se instaló en Brasilia. Allí comenzaría la fase más traumática hasta entonces ya que en 1975, con 15 años de edad, Renato sufrió de una extraña enfermedad que atacaba los huesos y lo dejó imposibilitado de caminar. Pasó por diversos tratamientos y operaciones quirúrgicas. Volvería a caminar a los 17 años.
Durante estos años, Renato aprovechó el tiempo para leer y hasta inventó una banda ficticia en la cual el cantor se llamaba "Eric Russel". El sobrenombre artístico era un homenaje colectivo al filosofo Jean Jacques Rousseau, al pintor naif Henri Rouseau y al filosofo Bertrand Russel. Este mezcla filosófica y artística daría origen al "Russo" del Renato.
Tiempo después, el futuro músico sería profesor de inglés, programador de radio y periodista. Por aquellos años, además, se juntaba con un grupo de jóvenes que se reunían bajo el nombre de la "pandilla de la colina". Ellos representaban un enclave de libertad en una Brasilia sombría ya que diversas bandas de punk rock surgían de este núcleo cultural.
Influenciado por Génesis, Yes, Beach Boys, Jefferson Airplane, Bob Dylan, Leonard Cohen, Sex Pistols, The Clash y Eddie And The Hot Rods, Renato, que aún no se llamaba Russo, formó "Aborto Eléctrico", banda que llegó a tener cierta repercusión en Brasilia. Él tocaba el bajo, Fê la batería y André se ocupaba de la guitarra y la voz.
Renato se manifestó siempre beligerante contra la falta de ética, los prejuicios y las injusticias, temas que, sin ser panfletario, abordó durante sus trabajos.
En 1982 formó la banda Legión Urbana, en la que permanecería hasta su muerte en 1996. Un día de 1984, una noticia conmovió a su público: "Renato Russo se había cortado las venas". A pesar de las sospechas de un intento de suicidio, el implicado insistía en aclarar que había sido un accidente. "Me corté las venas pero no para matarme ni para nada. Fue un juego, y yo estaba bebido", explicaba el joven, que había perdido alguna movilidad en la mano y no podía tocar el bajo durante algún tiempo.
En 1988, alegando no poder engañar más a su publico, Renato Russo hizo su coming out en los medios de comunicación, aunque previamente la homosexualidad aparecía camuflada en algunas letras de Legión Urbana, como "Daniel en la cueva de los leones" y "Soldados". "Esto forma parte de mi vida, no es un problema", acostumbraba decir. Y realmente no lo era.
El cantor tuvo dos grandes pasiones. La primera surgió en 1990, cuando conoció en un bar de Nueva York, al americano Robert Scott. La relación duró dos años y el muchacho llegó a convivir con Renato en Río de Janeiro.
Tras la separación, Renato estaba muy deprimido y tuvo problemas de alcoholismo. En ese cuadro de complicaciones, además, confirma sus sospechas de que padecía del virus del SIDA.
En 1993 inició un tratamiento para librarse de las drogas y para salir de la depresión, grabó en 1994 el disco solista "The Stonewall Celebration Concert", en el cual interpretaba canciones populares americanas. El álbum, además, conmemoraba los 25 años del surgimiento del movimiento gay en Estados Unidos.
La otra pasión de Renato fue el joven carioca Cristiano, un muchacho de la periferia con quien se relacionó hasta mediados de 1995. La ruptura ocurrió durante la grabación del disco "Equilibrio distante". Este trabajo es uno de los más premiados y consiste en un homenaje a la colonia italiana de donde eran sus bisabuelos que habían llegado al Brasil como inmigrantes.
A comienzos de 1996, comenzó a tener serios problemas de salud que perjudicaron los trabajos del álbum de estudio de la Legión "La tempestad" (o "El libro de los días"). Renato se encerró en su apartamento tras la conclusión del álbum, y allí fue donde falleció en octubre del mismo año por las complicaciones del SIDA.
En 1997 salió el album "O último solo", que trabajo contiene canciones que ya había grabado y, por diversos motivos, no fueron incluidas en otros álbumes.

The Stonewall celebration concert (1994)













Lista de temas:

01 - Send in the clowns
02 - Clothes of sand
03 - Cathedral song
04 - Love is
05 - Cherish
06 - Miss Celie's blues
07 - The ballad of the sad young men
08 - If I loved you
09 - And so it goes
10 - I get along without you very well
11 - Somewhere in my broken Heart
12 - If you see him, say hello
13 - If tomorrow never comes
14 - The heart of the matter
15 - Old friend
16 - Say it isn't so
17 - Let's face the music and dance
18 - Somewhere
19 - Paper of pins
20 - When you wish upon a star
21 - Close the door lightly when you go



O último solo (1997)













Lista de temas:

01 - Hey that's no way to say
02 - Dance
03 - Il mondo degli altri
04 - Ti chiedo onesta
05 - Lettera
06 - I love you Porgy
07 - E tú come stai
08 - Change partners

sábado, 4 de octubre de 2008

Los sueños incompletos


La casa, como apurada entre preparativos. Horas en la cocina, bolsas repletas de provisiones y esos manteles que guardamos para las ocasiones son el paisaje revuelto entre el ir y venir. El teléfono suena y la palabra “gracias” adquiere una repetición ritual, casi de reverencia y testimonio de vida. Y en el apuro, procesar el tiempo y el contraste entre lo que falta y lo logrado, saber las expectativas y confirmar que el deseo vive. Pero al mirar el reloj, vuelve el apuro y los devaneos existenciales se entregan a la urgencia de limpiar todo, de ordenar todo hasta el último rincón para dar lo mejor de uno. Y otra vez los llamados, lo que guarece. Y con la noche, los amigos se suceden y, con ellos llegan las charlas, las risas y, también, la certeza de que en su presencia estoy yo, mirándome, encontrándome conmigo, disfrutándome mientras cumplo un nuevo año entre sueños realizados e incompletos.