viernes, 22 de febrero de 2008

La Isla del Sol


Sí, es la misma de la canción. Tan bonita como se la describe, sólo que el mar es nada más que una cuestión de rima. A esta isla la rodean las azules, transparentes, turquesas, verdes aguas del imponente lago Titicaca.
Una buena previa para llegar a la isla es el pueblo de Copacabana. Pintoresco, con aires de balneario pero albergando una cultura ancestral. Artesanos, ferias, restaurants con música y una catedral imponente para los devotos de la virgencita.
Subiendo a pequeños barquitos, el paisaje del Titicaca amplifica sus ribetes, sus colores y sus formas a medida que uno se acerca a la isla y se aleja del continente. Antiquísimas barcas de totora decoran un agua que no tiene pudor de ostentar su fondo para los que anhelan la maravilla de contemplarlo.
Tras desembarcar en la Isla del Sol, el paisaje se ofrece rústico, precario (al menos en la parte norte). Pequeñas playas son cortejadas por inmensas montañas sembradas y por las aguas del Titicaca. Sobre ellas la escena toma como protagonistas a turistas entusiastas que toman sol, que conviven con total naturalidad con cabritos, cerdos y burros que pastan y se pasean calmos de aquí para allá.
Al subir la montaña, antiguas ruinas de los Incas sorprenden al visitante: la mesa de sacrificios, el laberinto de piedra y la cara de Viracocha, dios creador según su cultura.
Entre el azul del lago y el verde amarillo de la montaña, se asoma un sendero de piedra que se pierde entre las cuestas arriba con una indicación de dirección sur. Ése era el camino mediante el cuál los Incas circulaban por la isla. Camino difícil, arduo, constantes subidas y sin un centímetro cuadrado de sombra (en ese momento comprendí las razones del nombre de la isla). Sin embargo, los paisajes que ofrecía el recorrido deslumbraban y el frío de las brisas del Titicaca contrastado por el sol abrasador, que hacían que el cuerpo se debata entre la calcinación y el congelamiento, se dejaban de lado para entregarse a la contemplación de las creaciones de Viracocha.
Más de tres horas y media de dura caminata para llegar al sur y otras tantas para volver. Agotadora travesía para estar a más de 4000 metros de altura.
Lamentablemente el avance de la noche y la necesidad de no estar en camino cuando anocheciera, con la correspondiente amenaza de que bajara bruscamente la temperatura (ya conocíamos el frío del altiplano para ese entonces) y desapareciera por completo la luminosidad, nos obligó a emprender el retorno a 20 minutos de llegar a destino. Seis horas continuas de caminata, pero retornamos justito con la luz. El camino valió la pena, pero me queda la espina de lograr el objetivo para la próxima vez.
Para aquellos que vayan a visitar la isla, recomiendo salir a hacer la caminata bien temprano a la mañana para llegar al mediodía, almorzar, descansar y volver (el total de horas de caminata es entre 7 y 8 con camino complicado). Otra opción que también está buena es tomar una lancha al mediodía hacia el otro lado, recorrer dos horitas y volver caminando. El camino de ida y vuelta es el mismo y con hacerlo una vez alcanza. Eso sí, vale la pena el esfuerzo de caminarlo, es muy hermoso. De cualquier otra forma el tiempo va a resultar insuficiente.
Hablar de la Isla del Sol sería incompleto sin mencionar al “Hostal Cultural”, del que nunca pudimos dilucidar la musa que inspiró el nombre. Con la ducha en la vereda de enfrente de dónde dormíamos (sí, crucé la calle con el toallón, saludé a las vecinas y todo calzón en mano) y con una habitación depósito de muebles viejos fuimos recibidos durante la noche por más de diez arañas de diversos tamaños desperdigadas por los techos. El consecuente llamado al “conserje” que, trapo en mano, mató dos arañas y dijo la frase célebre de las vacaciones: “Pero si estas no pican!”. A continuación, cambio de cuarto (compartiendo, obviously) y entrar al dormitorio de alguien que ya estaba acostado con cara de feliz cumpleaños y diciendo: “Buenas noches, hoy dormimos todos juntos”.
Para volver otro traspié con el barco que nunca quiso salir al horario estipulado, así que a saber que todo plan está sujeto a muchos y diversos factores. Por lo demás, una experiencia hermosa y necesaria, imprescindible para conocer Bolivia.

16 comentarios:

Currito dijo...

Por eso NUNCA hay que planear los viajes, jajaja. Besos.

Christian dijo...

Ay Currito, para mí es inevitable! Realmente me da mucho placer armarlos. Sentarme frente a la Pc, buscar info de todo, averiguar, ver fotos, videos, consultar. Es como una previa inevitable.
Sólo una vez llegué a la Terminal de ómnibus con el bolso hecho y pregunté para adónde había pasajes y me mandé. Por lo general armo todo, organizo, pero lo disfruto tanto!!

Besos!!

Chris

Christian dijo...

Juan: El graffiti es hermoso, viste?? A mí me encantó cuando lo vi y además me parece una de esas cosas que se dicen muy poco, ningún lugar común.
Que bueno que hayas encontrado muchas cosas juntas para ver, tendrás que seguir pasando entonces...

Abrazos

Chris

Lucho´s dijo...

Uno lee esto y ayudado por la foto se transporta hasta ahi mismo! Verdaderamente, un paraiso terrenal.
Me alegra mucho que el viaje te haya salido de 10.

Beso enorme.

Juan Goldín dijo...

Christian, entonces seguiré pasando.
Abrazo,
Juan

Christian dijo...

Gracias Lucho! Verdaderamente que es un paraíso terrenal que merece ser conocido... y encima es tan barato ir que no se puede creer!

Juan, sos bienvenido!

Chris

CML dijo...

Qué querés que te diga, es maravilloso el lugar, esa foto es un paraiso.
Nunca estuve en un lugar asi, tenes suerte. Un besito. Me alegra mucho que hayas disfrutado tanto.

Magui dijo...

Qué hermoso lugar, no lo conozco y a través de tus palabras me parece estar ahí... hasta te imagino con el calzó en la mano cruzando la calle!
Felicitaciones por el viaje
Besos!

Christian dijo...

Carlita: sí, el lugar es maravilloso, sin dudas. Ojalá con los años, con los primeros trabajos, con amigos, con amores, con acompañantes, sola o como lo desees puedas ir armando tus propias rutas, tus propios caminos. Estoy seguro de que vas a poder ir haciéndolo. Yo recién a tu edad hice el primer viaje sólo y me llevó unos cuantos años más ir despegando para armar nuevos caminos.

Magui: Divina yo andaba con calzó en las tierras ancestrales de los Incas jaja... La verdad es que es hermoso y bien barato, calculá que el hostal nos salió $ 7 por cabeza con arañas incluídas!

Besitos!

Chris

Julieta dijo...

Me encantó la Isla del Sol! Es un lugar hermoso, y es muy lindo charlar con los lugareños... Mi guia era un niño muy conocedor... Por un lado pensé, uh, trabajo infantil, y por el otro quedé fascinada con lo que sabía el jovencito.

Christian dijo...

Julieta: sí que la isla es hermosísima, muy bonita. Con eso de charlar con los lugareños no tuve suerte. Vi un niño que iba por las montañas como pastorcito de su grupo de ovejas. Un niño de campo haciendo su fajina... disimuladamente fotografié la escena, parecía de otro mundo, de otro tiempo, con otras coordenadas. Me emocionó verlo.

Besitos!

Chris

Laura Mafud dijo...

Viste lo que es ese lugar? Precioso e imponente, no? Lástima que cuando fuimos nosotros nos tocó un día terrible. Imagino lo que puede llegar a ser con sol y sin frío! Una belleza!

Christian dijo...

Lau: El lugar es maravilloso, sin dudas! Dicen por ahí que Puno es todo lo contrario y que el Titicaca está bastante contaminado. Vos lo sabrás mejor que yo.
El lugar con sol es hermoso y, si bien siempre se mezcla con el frío del altiplano, hace bastante calor en algunos momentos (no creo que para bañarse en el lago de todos modos).
A mi gusto fue uno de los lugares más lindos del viaje y ahora no paro de escuchar y bailar la canción imaginándome que camino por esas lindas montañas!

Besitos!

Chris

Anónimo dijo...

Un viaje sideral a un planeta propio. Las fotos son una ilustración preciosa para tus crónicas EXCELENTES....Creo que sos un viajero como los antiguos...tan apasionado por el viaje como por su registro....

Christian dijo...

Gracias Auro!! Me hacés sentir William Hudson, ja! que lindo... Es un buen ejercicio ir escribiendo los viajes, porque te queda escrito el sabor de la primera impresión. Además viene bárbaro para los futuros viajantes qeu busquen data para llegar a los lugares...

Besitos!

Chris

Anónimo dijo...

No sé por dónde comenzar, me trajo María Elena Walsh, la foto de tu perfil y me sorprendió la foto al graffitti en el cabildo. Hace un mes me saqué una foto a su lado.